El jilguero que vivía en cautiverio
al lado izquierdo de mi pecho
quedó en libertad
cuando soltaste
ese te amo
en el susurro de lo privado.
No pudo evitarlo,
lo salvaje en él
lo obligó a salir
en busca de vientos lejanos,
fuera de la comodidad
de su jaula.
Quería alas perfumadas
por flores multicolores,
alimento sabor lluvia
y noches de estrellas.
Se descubrió amante
del viento bajo sus alas,
ya no para de cantar
su libertad.
Daniela Flores

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bueno!!
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Gracias!
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