Querida Fortuna

Por muchos años te he perseguido, esperando no encontrarte. Tenía miedo de perderme en todo aquello que dicen que das, ya sabes el poder, el oro y subirme a un tabique y ver a todos desde un arriba que se no existe, pero que sigo viendo, ese con el que dicen vienes acompañada.

Cansada de perseguirte, quiero encontrarte. Sentada bajo la sombra de este árbol lleno de ojos multicolores y llorando por el desgaste que me he proporcionado apareciste. Sin saber quién eras, me dijiste:

“¿Qué tal la sombra?”

“Deliciosa.”

“¿Qué tal el agua fresca del río que acabas de tomar?

“Excelente y fresca, sin duda.”

“¿Y el panecillo que desayunaste por la mañana?”

“Esponjoso, el panadero realmente sabe lo que hace.”

“¿Y ese café tostado que tomas todas las mañanas, es una mezlca especial cierto?” “Sí, me la recomendó el barista del café al que voy.”

“Oh, y su trabajo es recomendar café?”

“Sí, prepáralo. Son expertos del café, conocen las temperaturas exactas, el molido y es una maravilla tomar un buen café.”

“Tal vez sea hora que dejes de perseguirme en lugares donde aún no me ves. Disfrútame en aquellos lugares donde aparezco ante ti sin que te cueste trabajo.”

“¿Fortuna?”

“Sí, me muestro ante ti todos los días.”

“Sí, pero otros te tienen en otra forma que también me gusta, pero no quiero dejar de disfrutar esto también”

“Lo entiendo, ¿y que te gusta de aquello que vez en los otros?”

“La tranquilidad, lo seguro que se ve, que es tenerte.”

“Ellos no me tienen, nadie me tiene. Sólo pongo ante ellos aquello que desean ver.”

“Yo deseo seguir viendo todo lo que ya veo, me gusta. Aunque me gustaría ver también” hizo una pequeña pausa le avergonzaba, su deseo le avergonzaba.

“Continúa”

“Mmm, éxito en la venta de mis tejidos. Supongo que se ha de sentir bien que alguien disfrute de tu trabajo.”

“Sí, lo es. Pero no hay necesidad que los justifiques.”

“¿Por que no lo habías pedido antes?”

“Supuse que tan sólo con que fueran buenos era suficiente, que eso haría que todos los quisieran, aparte siento que pedirlo es algo malo. Que para que sean realmente buenos tienen que llegar a mi, por lo buenos que son y …. por que significaría que he hecho algo bien.”

“Es parte de ello, pero no puedo mostrarte algo en lo que no crees, mucho menos algo que crees que es malo. Eso te saturaría de información.Es por eso que sólo puedo mostrarles la fortuna en la que creen, ni siquiera la que piensan querer. Si les mostrara toda la fortuna que merecen sin que estuviera alineados sería como soltar una tormenta sobre sus casas de cemento, simplemente no están listos.”

“Fortuna, también temo volverme una persona ambiciosa.”

“¿Lo eres?”

“No, soy más bien conformista. Aunque me encanta tener la razón.”

“¿Para que quieres que tus tejidos sean un éxito?”

“Creo que quiero la seguridad, la aceptación, que te da el sí de alguien sobre tu trabajo, sobre algo que nació de mi imaginación.”

“Está bien, es válido. Crees que la seguridad y aceptación, incrementarán con la cantidad de éxito. Es decir si vendes uno será diferente a si vendes cuarenta.”

“No lo sé, a eso le temo. A que si vendo gran cantidad, pierda el cariño que le pongo a cada uno, y continue haciéndolos para satisfacer lo que esperan y dejen de ser fruto de mi meditación. Ahora que no vendo ninguno, ahora que los hago sólo para mi y los veo y sé que son fruto de mi ser.”

“¿Y si pudieras vender tus tejidos en medida que los haces? Esto te permitiría experimentar el éxito por que los estás vendiendo, y sentir alegría al hacerlos.”

“Eso sería exactamente lo que deseo. En cierta forma me siento exitosa, vivo una vida tranquila, me gusta descubrir las pequeñas cosas. Y también deseo que mi trabajo sea visto, disfrutado… ¿por que no?, admirado.”

“Muy bien, al final lo dijiste, me parece bien. No hay respuesta correcta, sólo te puedo decir que en cuanto te decidas te lo podré mostrar, sólo necesitas regular tu mezcla. Así como la que prepara el barista por las mañanas en tu café, es exacta para ti. Para alguien más podría ser espantosa.”

“Cierto” contesto riéndose.

“Pensé que estaba pidiendo algo que se salía de la norma, de lo que podía recibir.”

“No hay nada fuera de la norma, cada quién decide que quiere experimentar y yo se los muestro, algunas veces le atinan otras lo modifican a través del tiempo.”

“Cómo tu ahorita, ya experimentaste algo que te gustaba, es normal que quieras algo diferente.”

“Te dejaré disfrutando de la sombra, sólo recuerda alinearte con tu deseo es fundamental para que te lo pueda mostrar.”

“Lo entiendo, gracias.”

“Gracias a ti, un placer servirte.”

Daniela Flores

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