Sobre la pérdida

Cuando te perdí era una niña. 
No sabía de no volver a ver;
esa experiencia en mí no existía.

Hasta ese día que te vi enfermo
supe que pronto la experimentaría.
En la ligereza de la niña
me dediqué a jugar,
porque es lo que hacen las niñas.

No me ocupé en pensar
en los años que vendrían,
en todas las celebraciones que no estarías,
en que mi vida sin ti cambiaría.
Tu pronta partida de mi vida 
creó una precaución
ante la perdida que no conocía.

Aprendí a muy corta edad
que amar incluye
perdernos.

Algún día.

Daniela Flores

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