Volvernos a encontrar

Hay que perdernos, dejar, cortar, terminar, renacer. Así es la vida, somos nosotros los que le hemos puesto términos, significados, reglas; a una inteligencia que sobrepasa palabras, acuerdos o fechas de aniversario.

Si te paras y sales de la ilusión de tu mente. Te das cuenta que todo es un reencuentro, nada sigue o continúa, exactamente igual. ¿Como podría?, ¿por que lo seguimos esperando? Si diario cambiamos.

Es más en ti mismo te “pierdes” y un día te reencuentras (cuando dejas de buscar aquello que ya no eres).

Lo que pasa es que creces, vives y la imagen que tenías cambia. Entre más flexible seas en aceptarla menos sentirás que estás perdido, podrás reconocer a estoy cambiando, wow esta opción, eso que naaa puede ser yeeeii.

“Esta molestia por aquí es cambio”, “esta reacción automática, ya no la necesito” , “esa comida ya no me gusta viene una nueva.”

Inclusive en las relaciones, cuando se termina es imposible regresar; más si hay un reencuentro se dará con dos versiones que vuelven a estar en la misma vibración; que es casi como dos personas. Tomas el vidrio roto y haces dos nuevos jarrones. Es posible que nunca vuelvan a hacer juego, o es posible que hagan una mejor pareja. Dependerá de lo que el artesano decida.

Para esto la vida requiere del fuego de la transformación, paciencia y sobre todo confianza.

Valores que pocas veces practicamos, en la era del click. La paciencia se ha vuelto un desperdicio de tiempo, el fuego lleva tiempo, modifica todo y es un proceso que ni conocemos. Y la confianza, la hemos depositado en papel con tinta o un dm, foto o captura de pantalla.

Sinceramente, creo que el reencuentro se vive en una relación todo el tiempo. Requiere tiempos de ajuste, de distancia y si aprendemos a dárnoslo se los daremos al otro sin hacer tormentas en un vaso de agua. Al final estamos en una relación por que nos amamos, por que vibramos en lo mismo. Ya sea pa arriba o pa abajo, por que para todo hay y cada quien.

La vida es sabia, te va mostrando en el otro partes de tu vida. Deja que pase el asombro y en la calma verás que hay mucho por que trabajar.

Hace unos años yo vislumbraba esto, lo sentía, lo escribía pero mi personalidad, mi idea de mi era más importante que mi propio ser. Más bien mi necesidad de demostrar que así era, sin querer vivirlo.

Yo soy terca, mi inteligencia era súper súper súper importante para mi. Hoy lo sigue siendo al uso de mi ser, por que este es el que manda.

El reencuentro más grande ha sido conmigo, mi ego/personalidad se ha reencontrado con mi ser; que se mantiene intacto. Algunas veces me sentí perdida, que estaba en contra de lo que debería y desconfiaba de mi instinto.

La vieja yo, no hacía match con mi ser (demasiado papel burbuja a mi alrededor), conforme las he ido tronando y quitándolas me doy cuenta que entro perfecto. ¡Claro! Soy yo.

Daniela Flores

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