El regalo de los límites

La idea de éste tema me vine rondando desde ya casi dos semanas, me van llegando pedacitos de información, recuerdos, escritos pasados y todo lo que el universo puede ocupar para llamar mi atención y voltear a aquello que necesito ver. Si tuviera que hacer une esquema fácil y rápido de como funciona esta comunicación es así, llega la idea suficientemente fuerte a mi, con energía y sentimientos, lo que hace que mi atención se vuelque en ella y luego otras cuantas que la soportan; antes ya me pasaba, sólo que me era imposible confiar en ésta energía, mi mente se distraía fácilmente (una consciencia sin límites) y sobre todo buscaba que estuviera soportada siempre por el mundo externo, sin entender que mi mundo externo es sólo un reflejo de aquello en lo que invertía en mi mundo interno.

Primera, segunda y tercer llamada.

En 2015, decidí después de varias indirectas del universo a tomar Thetahealing, ya había recibido una invitación de un compañero de la universidad que se dirigió a mi y me invitó, en ese momento estaba demasiado ocupada queriendo cambiar el mundo por que yo aguantaba otro poco pero el mundo no, el prójimo me necesitaba más de lo que yo me necesitaba, total alguien más se haría cargo de mi ¿no? (siento amor por esa versión mía, tan sacrificada y víctima, claro que aprendí montones de ella y también me lastimé mucho, hoy se que no es necesario). La segunda llamada fue escuchando un programa de radio, hablaban sobre los beneficios de Thetahealing, ahí empecé a pensar bueno ¿por que no?. La tercer llamada llego al tomar un curso sobre le perdón, hablaba de que tan benéfico es el uso de ésta técnica para poder liberarnos de patrones o ideas limitantes, que no nos permiten liberarnos de dolor, seguir en nuestra vida y demás.

Al final cada uno decide

Así en 2015, después de 2 años de conquista de parte de este universo, acepté tomé el curso y se abrió ante mi un campo de posibilidades, de amor, de comprender a otro nivel lo que estoy haciendo aquí en éste mundo y un camino de sanación, amor y conexión con mi ser se abrió; debo aclarar que en el diario había resistencia, cuando no era un dolor, era una tristeza, algo salía mal y súmale, tu resistencia sabe bien donde tocar la campana, claro que en esa época todo esto era un mundo nuevo y místico. Me enfrentaba a una de las cosas más duras que he vivido, nací en un hogar católico con padres católicos y mi mamá era coordinadora de la Escuela de la Fe de la cual yo formaba parte, una católica practicando Thetahealing, creyendo en la energía del universo y sobre todo creyendo que el amor es una fuerza más grande que la religión. En mi estructura mental todo éste cambio era ir en contra de mi familia, era arriesgarme a ser expulsada del paraíso y sobre todo traicionar a mi familia (mis tíos, mis primos y papás que son creyentes), así que mis procesos de meditación fueron más profundos, mis auto-sesiones de Thetahealing más constantes y obtuve la convicción que éste era el camino que quería caminar, el del amor, el de la certeza y sabía que tendría que ser “sola”. Busqué grupos de apoyo, permití que la guía llegara a mi y en serio llega en todo, el pajarito, la lluvia, el libro, la canción, la llamada, el mail y así seguí apostándole a esta voz interna que susurraba, ya para ésta época era más articulada y aparecía así sin previo aviso, segura, amorosa y determinante. Esa voz me llevo a una maestra en Cancún, Laura, para tomar el curso Avanzado de Thetahealing; se sorprendió tanto por que teniendo cursos disponibles en Cd. de México, más cerca de dónde yo vivo, decidí ir hasta Cancún con ella; mi respuesta fue “tu energía me trajo aquí, me gusta como trabajas” claro que para ella esa respuesta fue suficiente. En ese curso aprendí cosas valiosas, que me hicieron fortalecer éste nuevo paso en mi vida, comprendí la fuerza del amor de mi madre hacía mi, pude sentir el amor de mis padres al nacer, pude comprender la belleza en la energía femenina, la fuerza qué hay en la vulnerabilidad y sobre todo se abrió mi canal de conexión con mi parte femenina y Laura me regaló esto: ¿Dani, haz pensado en trabajar en tus límites?.

Esa pregunta era una puerta que había visto y cubierto con una tela negra, se sentía a demasiado trabajo que no podía realizar en ese momento y sobre todo que TODO se iba a caer (¡sí! dramática). Sabes cuando te das cuenta de algo en ti, te lo cuestionas casi como un susurro, para que no se vuelva tan real, tu respuesta es un sí, claro por que tu nunca te engañarías, bueno en esa fracción de segundo donde decides poner tu atención en otra cosa que no sea ese sí, justo ahí estás cubriendo la puerta con una tela negra. Muchas personas dirían que eso es engañarte, no amarte, etc. Yo creo que es el primer llamado, tu alma se ha puesto en contacto contigo y te acompañará para que hagas el cambio que necesitas, confía en eso por favor, se amoroso contigo, tu alma ya lo és. Créeme si pusiste la tela negra es por que sí es mucho trabajo, sólo recuerda que ya lo viste y lo que puedes hacer es pedir que se te fortalezca para afrontar eso que ya sabes que no necesitas más. Entre más amoroso, paciente y sobre todo consciente de tu proceso estés más fácil será.

 

 

Aceptando el regalo

Bueno regresando al regalo de los límites sanos, fue algo que fui haciendo consciente poco a poco, en palabras menos místicas se fue abriendo poco a poco ante mi. Mi primer reacción fue dramática (aprende a conocerte), es es generalmente mi primer reacción, dramática, fatalista y claro viene acompañado de una buena dosis de culpa; ese es mi patrón de defensa. Cuando una parte mía se siente atacada así es como reacciono, claro que lloré un poco ya estando a solas, me resistí y pensé : “el amor todo lo da, poner límites es ser egoísta, es engañarte y vivir demasiado fácil; por que el amor requiere sacrificios y yo amo mucho, por que soy buena” en pocas palabra dolió mucha de la estructura de mi vida se basaba en eso, en invertirle en ser buena para que no me pasara nada, para mantener el equilibrio y que los demás tarde o tremprano vinieran en mi rescate (esto es el período de resistencia). Después de unos 2 meses más o menos, al observar mis relaciones, las lecciones pasadas y presentes, el ¡sí¡ tomó una fuerza extraordinaria y la tela negra se cayó. Eso no significa que pudiera ver la puerta de frente y con mi capa de súper héroe, la capa la tenía y sólo podía verla de reojo y a una distancia de mucho respeto. Yo necesito, aprender algo antes de sumergirme me hace sentir más segura y es una forma de auto validarme, así que como éste universo nunca me deja sola llegaron los cursos, los libros y las lecciones, (ésta parte sigue siendo resistencia sólo qué hay un sí de fondo, yo la llamo el aprendizaje).

Aprender a identificar tus procesos de vida es uno de los mejores regalos que te puedes dar, te dan la oportunidad de acompañarte en tu proceso, hacerlo más llevadero y orgánico en tu vida, recuerda se trata de estar ahí para ti, de seguir viviendo y sobre todo más ligeros.

Comprendí entonces que los límites en mis relaciones, en mi trabajo, en todos lados se veían tan imposibles por que no había límites en mi, mentiría si te dijera que libro, curso, audio, me lo dijo, seguro fue un pedacito de cada uno lo que fue fortaleciendo en mi el concepto; se volvió un buen lugar donde comenzar así que ví de frente la puerta y comenzó el trabajo (manos a la obra). Fue tan grande ésta perla de sabiduría, que en noviembre de 2016 un mes después del regalo, hice mis cita con la nutrióloga, que me habían recomendado ya casi un año y medio antes, claro que no estaba lista a pesar que pasaba mi tiempo viendo detox, fotos de personas que había dado el ¡Sí!, había comprado un libro de recetas años atrás; hoy me queda claro que no era mi tiempo, estaban en preparación. Pensarás que tiene que ver esto del nutriólogo con los límites, bueno pues no era mi primera vez intentando una dieta, sí leíste bien, intentando por que en el fondo siempre supe que era un mientras, bajar para algo; ésta vez algo había cambiado había puesto un límite el para luego se convirtió en hoy, el no puedo se convirtió en trabájalo, lo aguado del para siempre se volvió mucho se convirtió en un fortalecido compromiso conmigo misma, en amarme y comprender que tener una relación sana con la comida es un límite sano conmigo misma. Claro está que esta dieta si funcionó, más que eso se está convirtiendo en una forma de vida, nuevamente el período de transición me costó, sólo que el precio parecía ahora más una inversión, era más bien un detox y nuevos límites nacieron en mi.

Claro que no sólo fue la nutrióloga, seguí quitando creencias que traía en mi, fui más constante con el gym, realmente le dedique tiempo a sentir lo rico que es el ejercicio, le fui informando a mi cuerpo que ésta era nuestra forma de vida, seguí con mi diario, escribiendo, leyendo; todo esto vino acompañado también de cambios externos. Mis límites sanos provocaron en mi la necesidad de decir lo que realmente quería cuando alguien me preguntaba y algunas veces aunque no lo hicieran, claro que provocó unas cuantas cejas levantadas, algunas veces salía y sale salvaje, polvoriento y agresivo. Imagínate viviendo años en el polvo, he tenido que darles tiempo para que sus cuerdas bucales funcionen de nuevo, a conectarme amorosamente con ellos, a distinguirlos se mezclan, a tener una comunicación genuina con ellos y con todo lo que soy.

Sus beneficios

Sus beneficios, han sido que algunas relaciones que ya no estaban destinadas a ser terminaron, como mi relación con la carne roja, aún la como muy esporádicamente, sólo que no tanto como antes; recuerdo el dolor que sentía al comerla y me aguantaba, por que sólo era un poco de inflamación, así como con la leche antes me tomaba hasta un litro diario, por que lo común es tomarla lo que toman. Estos límites traspasados una y otra vez a lo largo de mi vida, me mostraron lo que se siente y pude identificar que otros no se sienten bien. Una vez en mi meditación pregunté: ¿como hago para establecer mis límites sin lastimar a los que amo? La respuesta fue inmediata amándolos. Y es que el amor no lastiman, si uno establece límites desde el amor, desde ser tu entonces permites al otro ser lo que es. Una cosa que debo advertir, es que el riesgo de establecer límites es que las personas podrán decidir más fácilmente si quedarse o salir de tu vida, es como si los liberaras de un contrato que tenían, tu lo estás terminando y pueden elegir. Es un “riesgo” y no, piénsalo, tal vez esas relaciones son muchas, te hacen sentir muy bien sin embargo se mantienen en atados a algo que ya no es funcional para ambos, otra cosa que he aprendido con los límites es que te dan más tiempo para ti, para cuidarte.

Puse en marcha mis límites con mi sobrino, es hermoso y fantástico, como un niño abraza los límites y sobre todo lo acepta, por ejemplo a él le gustaba un Monster Jam llamado Zombie, tiene dientes salidos y sangre, yo le dije nene a mi no me gusta, automáticamente puso su carita de tristeza me vi tentada a decirle no es cierto cariño, ¡sí me gusta!; en eso algo me iluminó, una parte de mi cerebro se prendió y le dije: Nene, a mi no me gusta yo prefiero el camión de helados o Scooby-Doo, eso no significa que a ti te deje de gustar; está bien que nos gusten diferentes. Su carita cambió y sobre todo, ahora sabe que algunas veces coincidimos, algunas veces quiero jugar o ir con ellos a comer y otras no; sin embargo se siente amado por mi, me tiene confianza y jugamos cada que los dos queremos, claro a lo que el quiere, al final yo soy la adulta. Otro beneficio es que tengo mucha más energía, supongo que al permitir que el otro se haga cargo de su propia reacción y yo de la mía, sólo hago el trabajo de una persona en lugar de dos, mi mente está mas clara y la culpa ha bajado en muchos niveles. Puedo conectar con mis emociones y ser fiel a mi intuición, bueno esta es otra hay menos ruido mental, ya sabes el de las suposiciones, el de la responsabilidad para “no dañar a los demás” y las negociaciones internas, procuro escuchar a mi intuición cuando alguna situación es realmente conflictiva para mi me doy un tiempo (para calmar mi reactividad, recordándome que los demás no saben el tango interno que acaso de vivir en mi cabeza) y lo expreso lo mejor posible.

Cuándo nos “sacrificamos” por que queremos a alguien, recordemos que el otro no sabe del sacrificio, sólo recibe el sí o el no, la acción y lo que lo beneficia, si no logramos ver esta perspectiva es posible que sigamos en éste papel, con la firme convicción que es lo que nos toca vivir; cuando te aseguro hay otras formas que pueden ser benéficas para todos y van a implicar algunos cambios. “El decidir por los demás con el pensamiento “es que se va a preocupar”, “mejor yo lo hago”, “hay que ceder en una relación”, es quitarle la dignidad al otro” escuché decir a mi terapeuta y un ¡sí! salió de mi, claro que si, es una falsa humildad y un afán de ayuda que nos han enseñado a aceptar como amor. Este tipo de situaciones acaban con las relaciones, causan tanto dolor, cansancio, enfermedades y violencia. Una relación es una interacción, es un aporte de las dos personas, es un espacio para aportar lo que somos eso incluye nuestra parte más luminosa como la más oscura; de ahí la importancia de los límites tanto los tuyos, definir que para ti es importante, que no estás dispuesto a soportar y que puedes poner en la mesa de negociación también lo es recordar que el otro tiene los mismos beneficios más no está en ti ir a hurgar en su espacio personal, su historio o psique tampoco lo es trazarlos por ellos; esa persona sabe como hacerlo y es un acto de amor dejar que los marque por su decisión propia, lo que si podemos hacer es identificarlos, hablarlos y validarlos con ellos.

Ejercitar los límites sanos es un músculo, es romper con las ideas que te hacían mantenerlos flojos e inexistentes así como los beneficios que obtienes de eso, es reestructurar tu mente, es algo nuevo que requiere trabajo, apoyo y que te hará remover las arenas, pero piénsalo tal vez si todo esto te resuena es lo que necesitas, tal vez no estás listo bueno pues pon la tel negra sobre la puerta, sólo recuerda que ya lo viste y el deseo ya está en ti.

Al final somos almas en un cuerpo, sí en un cuerpo, en una experiencia humana de interacción, de dolor, de contraste y para vivir en este mundo necesitamos límites así como lo es la piel para nuestro cuerpo solo recuerda que la piel siente y así nos conectamos con el otro más no logramos fundirnos, no es necesario para sentirnos amados ni para amar.

Dany Flores

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