Encuentros con la Nada

Respiré profundo, me atreví a verte
punzada latente, 
alojada en la parte superior de mi espalda
enterrada en el lado izquierdo 
entre el hombro y el pecho. 
 

 No eres nada, 
 cruda y simple ausencia
 no hay recuerdo, 
 no hay sentimiento,
 sin casa, sin calor que te alimente.
 

 No eres nada, 
 más te clavas en el cuerpo
 y opacas la voz de mi alma. 
 

 Entonces te vuelves todo, 
 te haz llevado por minutos 
 la luz de mi mirada.
 

 Eres nada, me digo
 eres nada, me convenzo
 eres nada, me recuerdo
 eres nada, al todo regreso.

Daniela Flores

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