La Última Barrera

La última barrera,

la puerta

que quedaba cerrada

en mi pecho

se abrió ayer

un cuatro de abril

a la luz de la luna

con las pocas estrellas

que la acompañaban.

Las paredes de cemento

que había construído,

las últimas que me había

resistido a demoler,

quedaron hechas polvo.

Entonces la luz tomó su lugar,

no dolió;

sólo retomó el lugar

del que siempre fue.

La elegí,

cuando mi mente herida

quiso tomar su lugar.

Grité: ¡te elijo a ti paz!,

no quiero más cemento,

no quiero más orgullo,

no quiero más control;

quiero aprender

a confiar sin saber,

sin cemento,

sin necesidad de un orgullo

que se hiere fácilmente.

al cuál defender.

Está bien,

elijo la paz aquella

que me hace saber

que pertenezco sin palabras,

entender sin contratos.

La compañera que me guía

a amar sin heridas

que la puedan dañar,

al contrario

a construído en su lugar

un jardín que emana esperanza,

risas y abrazos,

eso es lo que hay para ti

cuando este mundo

de cemento se acabe,

cuando decidas elegir la paz

sobre el poder,

sobre tu orgullo

ese que te susurra

“yo tengo la razón”.

Un comentario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s