Mientras leía a Benedetti
mi lado izquierdo del pecho
también comenzó a hablar:
quiere un inquilino.
Es cálido, luminoso
y tiene flores por doquier,
Puedes ver el paso
de viejos amores,
la belleza que han dejado.
Está listo, dice
para un nuevo inquilino.
Se ha expandido para mi,
para él,
para el nosotros que aún no es.
Esta vez dejaré que toque la puerta,
que se limpie las botas antes de entrar.
Permitiré que se maraville con el lugar,
que se enamore de las flores,
que aprenda a cuidarlas,
tanto en primavera
cuando están llenas de botones,
así como en invierno
cuando parecen ser sólo
varas y raíces.
-Daniela Flores
