Embellece desde el Alma

Hace como un mes leí un comentario en Instagram, una crítica a las personas que suben fotos de sus entrenamientos y de sus dietas, diciendo que tenían que dejar de hacerlo por que hacían sentir mal a otras personas. Acompañado como siempre con personas que platicaban sus experiencias, quienes las felicitaban por expresar una voz y otros que estaban en contra.

En ése momento pude ver como cada comentario expresaba una parte de razón de cada una de las mujeres que se habían tomado un minuto para alimentar el tema. Aún cuando no estoy del todo de acuerdo; es decir no somos víctimas, entendí el punto. Es una gran presión vivir en éste mundo sobre estimulado, dónde tenemos ideales de vida para prácticamente todo, y en el cuál con un sólo clic tienes acceso a millones de vidas que te muestran como lo están haciendo. Es simplemente que ahora esos estándares son establecidos, validados y toma poder a través del colectivo; antes era la iglesia o el gobierno, ahora también son las marcas (productos, artistas, etc.).

Siempre ha existido, es sólo que ahora el mundo no es sólo el pueblo, el periódico local, el chismorreo del club, los grupos deportivos, el centro de reunión o el valorado apellido familiar. Ahora se está haciendo global, alguien del otro lado del mundo ya tiene acceso a tu vida.

Entendí el punto de la mujer que escribió eso, el cual tenía miles de likes y otros tantos de personas que la insultaban. Definitivamente sentí su dolor uno que conozco muy bien, el de no sentirte a gusto en tu propio cuerpo, sentir que deberías verte diferente para sentirte aceptada, la bofetada interna que sientes cada que ves aquello que tu aún sin saber haz aceptado como un estereotipo a lograr, aún cuando realmente no lo deseas o el típico “prefiero que me definan por mi mente que por como me veo”.

A lo que voy, es que no nos defendemos de algo que no creemos cierto. Por doloroso que te suene, por mucho que en tu mente lógica no tenga poder. En ti hay una creencia seguramente adquirida que dice “esa es la verdad”.

En el “prefiero que me definan por mi mente, que por como me veo”; encontré un punto que me liberó bastante. Embellecer nuestra mente es algo bien visto, es algo que se premia y en mucho por lo que se medía el éxito en la vida, sí pasado. Las redes sociales están cambiando eso. Es una medida bien aceptada por la sociedad sobre éxito o cualidades innigulables, la cual no se juzga, no se critica al contrario es algo digno de admirar, de emular y un signo de estatus.

Nuestra mente, nuestros conocimientos también se marchitan con el tiempo, también podemos perderlos. Requieren dedicación y tiempo para adquirirlos. Así que me pregunto: ¿en que momento la belleza del cuerpo se volvió tan juzgada?. Es algo frívolo, y con límites bien establecidos para evitar caer en la temida y horrible vanidad. Me refiero a que está bien cuidar tu aspecto, pero no hacer mucho alarde de eso por que al parecer uno se pierde en el vacío de la vanidad.

Así que pongo en la mesa esta reflexión: Alimentar nuestra mente, dejando de lado nuestro cuerpo, ¿no es también un símbolo de vanidad? Al final, igual que con la belleza buscamos admiración, estatus o aceptación. Tendríamos que juzgar a los grandes filósofos, pensadores y escritores de grandes vanidosos, gente hueca y vacía que nos hacen sentir inferiores con cada una de sus publicaciones por que nos recuerdan que nunca seremos igual de brillantes a que ellos, sin embargo no lo hacemos.

Por que la belleza física se ha vuelto algo tan peligroso para el ser humano. Es igual de frío crear relaciones sólo por el intelecto así como lo es sólo de un cuerpo; por que inevitablemente viviremos un des balance.

Sí ya sé, van a decir es que no es cuidar el cuerpo, es el exceso, es el postureo, son los filtros y demás. Y yo digo, claro lo es. Más no es lo mismo alguien que retiene conocimientos, que dedica tiempo a embellecer sus conocimientos, que sólo se junta con personas que están en su nivel intelectual, que critica o se burla de quién tiene faltas de ortografía, que no conoce sobre algo, a cualquier persona que no es tan letrado como él o que no cuenta con una mente ágil. Es lo mismo, son aptitudes adquiridas en la vida, que se adquieren solamente al estar presentes en nosotros mismos. Al igual que una mente prodigiosa, hay cuerpos prodigiosos que hacen cosas maravillosas.

Así que este post es una invitación a plantear una vía alterna. Tomar ambas a través de una tercera tu alma. Estos nombres y divisiones son creados por los seres humanos, no son reales en la creación. Es decir, no por que les llames diferentes dejan de existir.

Para mi, ahí esta el punto de encuentro reconocer que el alma es la que nos brinda el equilibrio entre mente y cuerpo, la que nos muestra el valor de ambos y también la que debe llevar la batuta entre ambos.

Aquello que nos mantiene centrados, es el contacto con nuestra alma aquello que no puede ser modificado y que ya es. Es muy tentador vivir siempre en estado meditativo, más no podemos olvidar que estamos en ésta experiencia humana, en un cuerpo una que elegimos vivir. A través de este cuerpo y esta mente.

Tenemos un cuerpo que siente, que tienen deseos, que se mueve por el instinto y una mente que razona a través de lo aprendido. Y aún cuando parecería que corren en sentidos contrarios hay un sistema de navegación instalado en cada uno de nosotros que los balancea, que los hace trabajar juntos y nos invita a explorarlos desde un punto de encuentro y no de separación. Es algo llamado intuición.

La intuición, es un término tan antiguo y tan desconocido para el ser humano actual, que es casi un cuento urbano. Más lo haz sentido, tal vez te sacó un susto por que es exacta y tiene mucha sabiduría, algo a lo que no estamos acostumbrados. En éste mundo que hemos creado, la sabiduría se obtiene a través de libros. El poder, a través de dominar. El tener, a través del esfuerzo. Es entonces cuando conectamos con esta sabiduría innata que no nos pide nada más que escucharla que nos asusta, en un momento hemos tenido acceso a grandes cosas sin sacrificar, sin aprender, sin dominar, sin hacer y eso ¡asusta!, entonces le ponemos un tape y subimos el volumen del auto y seguimos nuestro camino hasta chocar con pared.

De ahí la importancia del amor incondicional, necesitamos un referí presente un adulto que tome el volante. El miedo no puede seguir haciéndolo. En su afán de mantenernos con vida, vive en constante conflicto entre lo que creé y desea. Es demasiado rígido para lo que le pide la vida, que es confiar en algo que no tiene cuerpo, antecedente y que te dice: “eso que conoces es limitado”.

Practica escuchar tu intuición, es aquello que te lleva a sentir electricidad correr por tu cuerpo, que te lleva a sentir plenitud y créeme no se equivoca. Te pondré un ejemplo: Hace un tiempo decidí hacer rompecabezas, me sentía tan feliz haciéndolo como si tuviera el logro más grande en ese momento de mi vida, luego entraba mi razonamiento y me decía Daniela, aterriza por favor, a quién le sirve un rompecabezas. Hoy comprendo por que los hacía, me descubrí. Lo que más me gustaban era ver las pinceladas en cada pieza, sentía dicha ver la pintura impresa, darme cuenta que el artista no se pierde en terminar la pincelada sino en crear una imagen. Al verlas terminadas, me sentía rodeada de arte, de historia y belleza. El día de hoy yo pinto, no lo hago profesionalmente al menos no por ahora, sin embargo reconozco la misma dicha que sentía al armar un rompecabezas.

Tal vez tu también lo haces, tal vez en ti también lo sientes, esa dicha que te recorre haciendo cosas que tu razón te dicta tienen poco valor y que sin embargo te hacen feliz. Mi recomendación: ¡házlas! Alimenta tu intuición pues al hacerlo embelleces tu alma. El alma no requiere que deseches ni tu mente, ni tu cuerpo al contrario quiere que los vivas a través de ella, que le regreses el timón y permitas que te muestre vivir siendo uno y la única que puede guiarte a través de esto es tu intuición “la voz de tu ser”.

Este post es una invitación, un llamado de tregua. Embellece todo lo que eres, alguna partes te costarán más trabajo, pero así como una mina ahí encontrarás la riqueza. Créemelo. Ahí donde tenemos que poner más atención, es la parte más descuidada en nosotros y es la que nos invita a ponerla al corriente, a bañarla de atención y amarla.

Sí, cuida tu mente, aliméntala, aprende, comparte, enseña y aprende. También tu cuerpo disfrútalo, ¡úsalo! y sobre todo tu alma, ésta te ayudará a llegar al balance. Es desde este punto en donde comprendes que no eres ni tonto, ni inteligente, ni hermoso, ni feo; eres tú y eso es suficiente.

Este post, es un pedazo de mi sombra, que ese comentario de instagram sacó a la luz, deseo que te sirva a ti también. Por muchos años temí aspirar a sentirme bonita, por que temía perder mi inteligencia algo que me repetían bastante seguido. Yo me sentía una farsante, por que no me sentía tan inteligente y quería ser bonita. Encontré un punto para tomar mi belleza y mi inteligencia por medio de lo que me hace única mi alma.

Como siempre, siéntete en la libertad de tomar sólo lo que te sirva.

¡Compártelo!

Bendiciones,

Daniela Flores

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