¡Una dosis extra de luz, por favor!

Por que ya no quiero ser obscuridad.

Entre más tratas de quitarte todo lo que no te gusta más se pega a ti, es una reacción contraria.

Entonces, ¿que hacer con nuestra intolerancia? ¿Con el enojo? ¿Con la horrible envidia? ¿O con esos ataques poco sexys de celos? Todos sabemos lo que se siente, no es cómodo; mucho menos es una rasgo de madurez emocional, ni de amor propio. No hay alguna etiqueta que con la que me identifique al vivirlos, más que la de ser humano, antes la de defecto.

Vivir esos episodios me hace sentir que hacía sentir que había un error en mi. ¿Que pasaba?, ya estaba meditando, ya quería se consciente, sabía que eso significaba no ser tan elevada. ¿Cómo? Yo había trabajado para dejar de sentirlos, por que no corresponden a un ser conectado con Dios.

Probé no sentirlos, recriminarme por hacerlo, orar, meditar, confesarme. Todo para dejar de sentir eso, por que eso significaba para mi estar lejos del amor perfecto y también seguir siendo humana. ¿Dónde estaba esa dosis extra de luz?

Hoy puedo verlo. Ver mi ego, mi soberbia en acción. Que puedo decir, ahora las veo desde otro punto de vista. Están ahí, no se van a ir más si puedo hacerles un espacio invitarlas a tomar el té y contenerlas. Es decir, ponerles límites, en el lugar adecuado y aprender a usarlas.

Me llené de teorías de libros sobre personas que hablaban sobre su experiencia, la necesidad de la Luz, el amor al otro y perdonar. Esta todo muy lindo, pero ¿donde dejan la sombra?. Pocos libros dan tratamiento a la sombra, se brincan a la luz, al amor, al perdón a la bondad, al ser superior ¿y, el inferior?.

Al no ponerle atención queda desatendida y es en nuestras reacciones automáticas, en el chit chat interno, en los deseos ahogados, en las exigencias internas y externas donde se expresa. Obsérvate, ahí está tratando de salir para hacerte saber que existe.

El deseo de ser sólo buenos o iluminados nos lleva a eliminar esta parte en nosotros mismos y por lo tanto en los demás. Entre menos integremos nuestra sombra más nos volvemos intolerantes a la sombra externa.

Este bum de embarradas de memes, libros y demás que leemos nos dicen que meditemos, que hagamos el mindfulness, que oremos y que hagamos mil y un cosas. Que tenemos que domar nuestra mente. En mi caso, hacer todo esto me llevo a generar un nuevo déficit, ahora tendría que salir luz de mi en lugar de enojo cuando algo no me pareciera. Y al final era difícil estar 100% satisfecha conmigo, por lo tanto amarme.

Uno de los trabajos más grandes que he tenido es tomar mi sombra. Esa parte que se veía fea, pegajosa, obscura en mi. Había corrido tanto de ella, yo quería una dosis extra de Luz, por que siempre he querido ser súper buena. Y fue hasta que volteé y vi mi tristeza, mi enojo que logré encontrar mi mirada en cada una de ellas. Dejaron de ser tan atemorizantes, no se fueron por que no se tiene que ir. Son instrumentos en mi vida, tal vez esto tampoco sea cierto. Lo que sí sé, es que se siente delicioso dejar de pelearme conmigo misma y me ha permitido aceptar más al otro como es. Poder verlo teniendo un ataque de pánico, de juicio, de dolor. Está bien, pueden tenerlos. Ya no necesito bañarlos con jabón y quitárselos, es más hay belleza en eso.

El fin de este post. Es una idea que me viene rondando por la cabeza desde hace un rato. Me parece que en un intento por ser sólo luz, el universo busca el equilibrio y alguien más tendrá que ser más sombra. Mientras sigamos queriendo ser sólo luz sin tomar nuestra parte de sombra, alguien más tendrá que proyectarla por nosotros. Por que todo ese dolor requiere atención.

Ahí es donde comprendo perfectamente lo que es ser uno. No es mi luz y su sombra. No es su luz y mi sombra. Es esta unidad que requiere expresarse en su plenitud. Y es que la sombra no es ni buena ni mala, sólo ‘es’ al igual que la luz.

La naturaleza nos lo grita en cada segundo en su vaivén. En el ciclo de la vida, el humano con sus teorías es el único que se aferra a seguir un proceso que es antinatural, la vida simplemente es y todo existe.

Encuentra en tu interior el balance. Hablo de mi, de ti del yo. Por que en tu alineación contigo mismo, puedes tratar al otro, puedes amarlo, puedes dejarlo ir, puedes perdonarlo, puedes contenerlo, puedes permitirle vivir.

Hice las pases con mi sombra, ahí está la veo no puedo decir que le aplauda y me haga sentir ultra divertida. Más ya no es una extraña. Soy un todo, luz, sombra y sobre todo los puntos medios. Hay tanto cambio en mi, como no puede haberlo en el mundo externo.

La vida es hermosa al renunciar a mis creencias fijas me permito ser el verdadero yo.

¡Bendiciones!

Daniela Flores

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