En algún momento de mi vida me di cuenta de que no puedo separar los temas “materiales” de mi vida de Dios (universo, creador, lo que te sea más cómodo); pues cuando lo hacía me sentía falsa.
Ahí entendí que lo estaba viviendo desde mi pequeña perspectiva, esa que quiere meter el universo en una estructura y vive en la falsa humildad de creerse separada.
Para mí confiar en el universo sonaba a desentenderme de los problemas del mundo, de la acción, y sobre todo era una traición a mis antepasados: aquellos que se han esforzado, que han dado la vida y han vivido desde la perspectiva de la acción.
Todos, tenemos una conexión con el universo, pero le tememos por miedo a dejar de pertenecer o por alguna fantasía fatalista que se las arregla para regresar a cada paso de nuestro proceso de crecimiento.
El sistema de pensamiento de escasez es el que predomina en el mundo. Nuestro sistema económico, de salud, alimentario… todo está enfocado en la escasez. Se sustenta en parecer que nunca es suficiente, lo que nos mantiene en un temor constante.
¿Cuántas veces has experimentado esta angustia?
Bueno, llevamos viviendo miles de años con miedo, sintiendo que somos llevados al extremo y que la fantasía fatalista se va a cumplir. Después de todo, seguimos existiendo, a pesar del dolor que nos hemos generado al creer en la mentira del miedo.
Nuestro botón del miedo vive apretado; tu dedo ya no sabe apretar otro botón.
¿Ahora si la abundancia está a la mano de todos, por qué algunas personas parecen nunca experimentarla?
Imagina que hay un popote de vida para cada uno de nosotros, conectado directamente con el creador. Por medio de él se te dará todo lo que necesites para vivir. Esa es nuestra realidad. Cada uno lo tiene y sabemos cómo usarlo, solo que nos da pereza, miedo o apatía; nos sentimos demasiado pequeños para merecerlo.
Pues resulta que nos hemos hecho creer unos a otros que hay un solo popote y que solo tenemos una bandeja para vivir.
Bueno, algunos han conseguido la bandeja de los demás. Otros rentan la suya. Otros se la han quitado a otros. Otros se la dan a otros. Y los popotes individuales están ahí, sin atención, sin nadie que se alimente de ellos.
Entonces este universo tan hermoso como es hizo el unipopote: más dadivoso, más amplio, para que haya para todos. Pero la distribución depende de lo que cada uno crea que merece.
Los que se dieron cuenta de que merecían más que una bandeja se acercaron a su popote. Otros han volteado y fueron a buscar el suyo. Otros se han dedicado a enseñar cómo usar el popote. Y otros han decidido usar su popote y su bandeja para vivir; el popote es demasiado para ellos.
Otros, en cambio, exigen que se dejen los popotes y se regrese a pelear por una bandeja.
¿Tú qué decides?
El amor y sus frutos están ahí para todos. Es nuestro libre albedrío decidir si lo aceptamos, en qué cantidad, en qué forma y cómo hacerlo..

Divorciarte del pensamiento de escasez, significa abandonar la bandeja, morir a una forma de vida sin amor y basada en el miedo.
Por eso, cuando me preguntan algo de mi forma de vida y la otra persona no cree, salen mil dudas y preguntas que sé que no puedo contestar de una forma que el ego se sienta seguro.
Simplemente porque entendí que tenía que abandonarlas para poder vivir la otra verdad. Comprendí que carecen de valor, y buscarles una respuesta es tratar de meter a todo un universo en un esquema de pensamiento sin evolución, rígido y sin vida.
También descubrí que decidimos no creer porque en el fondo, muy dentro, tenemos grabada esa creencia de no ser suficientes, de un Dios castigador, de que el otro va a exigir maravillas de ti.
¡Tranquilo!
Libérate del juicio del otro. Es decisión de él lo que decida pensar, esperar o exigir de ti. Libéralo y ve lo mejor en él.
Por último, esta frase muy en sintonía:
“Tú eres la obra de Dios, y su obra es totalmente digna de amor y totalmente amorosa.”
— Un Curso de Milagros
En ti está poner todo eso que te hace sufrir en manos de algo más grande o querer seguir manejándolo desde abajo del colchón.
Tal vez lo segundo te hace sentir más en control, pero es limitado.
Lo primero es infinito, es perfecto y te sorprende siempre.
En ti está elegir el popote, la bandeja o tratar de combinarlas.
Están ahí para ti.
Daniela Flores
Escrito 5 abril 2017
Editado 5 abril 2018
