Aprendí

Mariposas en la barriga 
me causan un deseo
de escupirlas.

En tinta,
en hoja blanca,
a la luz de luna

en certezas.

Sin endulzarnos la vida
aceptemos
que tú y yo
no somos colmena.

Sabes, ya aprendí
a amar los días nublados,
y a usar pimienta en los platos,
a tomar el café sin azúcar.

Acepté que soy finita
y eso va bien.

Ya tiré la vida presoñada,
el concepto rápido del amor
del éxito, del sexo y del sudor.

Es que las mariposas,
con sus patitas delgadas,
nos cambian,

a aquellas que estamos tejidas
de flores y tinta.


Daniela Flores

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