En verdad que cuando uno es niño recuerda más de que va la vida, tenemos tan pocos programas instalados que sabemos instintivamente lo que importa, lo que queremos, lo que elegimos vivir.

Hace unos dos años hice la lectura de mi carta astral. La tengo grabada, apenas la escuché.

Es impresionante lo exacto que puede llegar a ser, lo ilustrativo y también imponente que es escucharte a través de alguien más. Sombras y luces.

A lo que voy es que hemos olvidado que fuimos nosotros quienes elegimos las lecciones que venimos a vivir. Hemos olvidado que lo hicimos porque sabíamos que eso nos haría crecer y sobre todo porque teníamos lo necesario para lograrlo.

Y es que desde el plano desde donde elegimos, la vida se ve como un segundo y el juego se ve claro, no una constante neblina como algunas veces parece ser.

Lo que más me llama la atención es cómo las lecciones están ligadas a una gran ganancia.

Eso que te ata desde otra perspectiva es lo mismo que te libera. ¿Qué nos detiene? El lugar desde donde lo vivimos.

Imagínalo así, es como si yo quisiera con mis $100 pesos mexicanos llegar y entrar a un museo en Europa; argumentado que con esa cantidad yo entro a un museo en México.

Simplemente me van a pedir que pague en euros y el importe correcto. Uno antes de ir de viaje cambia sus divisas, eliges tu presupuesto y cuando vas al museo ya vas listo para pagar lo que es en la moneda correcta. No se pone uno a negociar con el vendedor de entradas, ni a contarle la vida o a culparlo por que no has cambiado tus divisas. ¿Verdad? Entonces porque culpamos a otros cuando hemos sido nosotros quienes no hemos integrado nuestras lecciones, es ahí donde esto se vuelve una cadena de culpa y lecciones pendientes que complican algo que es en realidad simple.

Justo esto pasa cuando cambias una perspectiva, cambiaste de divisa y habrá partes de tu vida interna y externa que no te acepten esa nueva divisa, que se rehusen y no la puedan aceptar nunca, están en otra perspectiva; les es imposible. Pero si realmente quieres entrar a ese nuevo museo, etapa de tu vida; te recomiendo que uses tu nueva divisa.

Despertar del sueño autoinducido requiere tener nuestra propia casa de cambio, volvernos alquimista de nuestra propia vida y el “sistema” no está creado para eso. Quiere que uses la casa de cambio establecida “para tu seguridad” y porque la casa siempre gana.

Nos ha rodeado de una seguridad que pagamos con la expansión de vida, parece tan real que pensar en dejarla parece casi morir.

Ahora imagina cuantos hilos tienes atados a tu existencia, porque creemos que si la soltamos liberaremos a una bestia.

Y en realidad, no hay nada más bestial que atarnos a una vida de infelicidad auto conducida.

Abre tu centro de cambio de divisas, aprende a usarlas, invierte en ti y vete a conocer esos museos que tanto deseas.

Al final la vida si es un segundo, es Bella, intensa, picosita, con sus toques dulzones y notas amargas.

Daniela Flores

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