Terapia de Besos

Pequeñas terapias de besos

depositadas en mi espalda 

a nivel del mar.

Abrieron la jaula 

que mi corazón habitaba, 

una que se negaba a abandonar.

Protegido y a salvo 

sin necesidad de desbocarse, 

se mantuvo dentro de las rejas 

llenas de seguridad.

Al final, 

¿quién quiere un corazón 

cansado de galopar 

con tan solo 

media vida detrás?

Fue tu infalible 

terapia de besos

frente al mar;

íntimos compañeros

de las olas que vienen y van. 

Faltos de prisa, 

sin arrebato, 

sin ansiedad.

Abrieron el cerrojo de la jaula 

que me había negado a abandonar.

Mi corazón inexperto y sin galopar, 

salió precavido, 

reconoció la libertad 

y nunca miró hacia atrás. 

Daniela Flores 

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