Sabiduría por todas partes

El río de la vida siempre nos habla; solo hay que aprender a escucharlo.

Imagina que estás rodeado de información —justo la que necesitas en este momento— y que sabes exactamente qué hacer con ella; como el héroe en una película de acción, que a pesar de los golpes y las persecuciones, siempre encuentra la manera de salir adelante.

Así mismo nos rodea la sabiduría y el conocimiento que necesitamos para vivir cada situación.
La pregunta es: ¿qué tan listos estamos para acceder a ella?
Y, sobre todo, ¿qué tan cómodos nos sentimos con esta idea?

Sin duda, a donde va nuestra atención es lo que experimentamos.
Si esta idea te parece poco real o inalcanzable, te recomiendo dejar de leer, pues valoro tu tiempo.
Pero si hay en ti un poco de curiosidad, síguela. 

Hace un tiempo leí Siddhartha y una cita rompió mi estructura de pensamiento de una forma profunda; con el tiempo me ha acompañado, dándome siempre nueva información:

“…el río está a la vez en todas partes, en su origen y en su desembocadura, en la cascada, alrededor de la barca, en los rápidos, en el mar, en la montaña, en todas partes simultáneamente, y que para él no existe más que el presente, sin la menor sombra del pasado o de futuro.”
Hermann Hesse, Siddhartha

Poco importa lo que “me dejó” esta cita; lo esencial es que extraje de ella sabiduría, y esa sabiduría cambió mi forma de vivir.
Dejó de ser un cúmulo de letras para convertirse en un amigo que me aconseja y me acompaña.

Y es que, para mí, estos encuentros me nutren —sin jerarquías ni preferencias—.
Solo se quedan y construyen; abiertos a que los interpretes según necesites, sin ofenderse y sin expectativa.
Es el regalo de quien escribe: un acompañamiento de vida, de café o de tarde, según lo elijas, sin contratos ni apegos.

Estés abierto o no, la sabiduría, las respuestas y la guía están por ahí.
Se disfrazan de casas con fachadas poco atrayentes, de encuentros espontáneos, de canciones que suenan en segundo plano.

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La sabiduría es sencilla, es común. No elige mucho arreglo para mostrarse.
Y sabes que has estado en contacto con ella por la sensación burbujeante y clara que deja en ti.

¿Qué necesitas para acceder a ella?¡permitirlo!
Primero quererlo, luego permitirlo, y finalmente apreciarlo.

Sé que suena a mucho trabajo y uso del momento presente,
pero con el tiempo se vuelve una herramienta que ahorra duda, estrés, energía…
y, sobre todo, se convierte en un regalo diario.
Te recuerda la conexión con eso impalpable que nos rodea
y, a la vez, te conecta con el otro.

Puedes tomar esto como un hobby,
algo a lo que dediques solo un poco de tiempo,
y verás lo mucho que descubres.

Valora tu momento presente:
te está llevando a eso que hoy llamas futuro,
así como ese pasado te trajo al día de hoy.

En el inicio, en el medio y en la desembocadura, estás presente —como el río.

Daniela Flores

 

 

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