Envidia aparece reflejada en las publicaciones de mi celular. Al minuto siguiente la encuentro tirada en el suelo, se retuerce, quiere aquello que no está.
Veo la frustración entre el anhelo y no tenerlo ahora, ¡ya!. La dejo que termine de berrear. Me voltea a ver agradecida de que la haya dejado terminar.
“Realmente lo quiero, me dice, ¿por qué lo has dejado pasar? tú también lo mereces, me gustaría que lo vieras tan claro como yo. ¿Podemos hacerlo realidad, a nuestro modo, para nosotras?”, asiento.
“Lo estamos haciendo pero lleva tiempo.” Lo acepta, lo sabe, me da un abrazo y se va.
Así es ella, aparece, me muestra y se va.
Daniela Flores
