De una intimidad compartida a un par de extraños que fingen no haberla vivido
suspendido en una bruma cargada de nuestros recuerdos dejamos ese puente sin cruzar
un lugar que habitamos solo en pequeñas dosis de soledad anónimos a nuestra nueva realidad
fingimos al acto, cuando el director indique nos despojamos de las memorias compartidas como si fueran una bolsa de plástico la indicación que ya esperábamos
y así, como seres pensantes modernos y libres nos convencemos de vivir sin ella
cambiamos nuestra vieja intimidad por un par de sábanas nuevas dentro dejamos las viejas sin lavar hasta que nuestras pequeñas dosis de soledad se quedan solas sin la compañía del olor a vieja intimidad
en ese último aliento comprendemos que aquello que se construye entre intimidad no estaba echo para deslumbrar era solo nuestro era para alimentar
Daniela Flores
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