La neblina de mis recuerdos te cobija como una manta a un recién nacido acurrucado sin ser molestado. No es olvido, es sólo que prefiero que te quedes ahí sin ser molestado por la turbulencia generada por el recuerdo traído al presente que intenta diseccionarte para luego reconstruirte como un rompecabezas al que le falta una pieza que no logro encontrar, esa pieza eres tú. Sólo quería darte un poco de aire de presente, sin éxito alguno. Logré embarrarte de preguntas, reproches y trucos para detener el tiempo que ni las lágrimas derramadas logran parar. Mejor te dejo ahí bajo la neblina de lo ya vivido, de lo ya disfrutado. Daniela Flores
