Desapégate a lo que Conoces

Y es que el amor total siempre está disponible, es sólo que uno tiene un ojo tapado y pues así ni como verlo.

Estamos tan apegados a nuestra experiencia a través de nuestros sentidos que nos hemos vuelto ignorantes a la experiencia consciente de todo aquello que no podemos interpretar a través de ellos.

No es pelearnos, que es mejor, cual usar, cual es real; la invitación es complementarlos. En los estados meditativos podemos acceder a mucha información, no necesitas sentarte y cerrar los ojos; algunas veces sucede cuando te enfocas a hacer algo y el narrador de tu cabeza se toma una siesta, en ahí en donde tu estado completo tiene permiso de hacerse presente.

Es por eso que acciones como cocinar, tocar, pintar, correr, nadar, escritura libre nos traen tanta gratificación; nos conectamos por algunos momentos con todo nuestro ser desde este cuerpo. Entonces la antena puede transmitir sin interrupciones y se siente de maravilla.

Confía en eso que ves, aún cuando parezca distante de tu realidad. La perspectiva que se nos da es amplia, es grande y nuestra razón que está a nivel de cancha no la alcanza a interpretar. La falta de confianza en mi guía, me hizo muy pesado el trayecto, sufría mucho porque una parte confiaba y otra cuestionaba, quería pruebas; cuando es indispensable primero confiar.

Y aquí está el punto más fuerte. Tenemos que modificar nuestra energía para poder vivir en ese flujo, de otra forma entrarás a un torrente que te sobrepasaría y acabarías lastimado. Esto es algo muy exacto. Es ir a tomar una conferencia en un idioma o sobre un tema que no conoces, no vas a entender nada.

Pero si te conectas diario, 5 minutos aprendes el lenguaje y claro que la vas a comprender.

Si nos desapegamos a lo que conocemos, no es borrarlo; es sólo dejar de creer que es lo único que es, como debe ser y será. Es permitir que evolucione. Pues la vida crece, tu lo haces y todo a tu alrededor también.

Ámate a ti mismo, tan usado que se ha vuelto más una casilla más a lograr con jugos verdes, apps de meditación, poses de yoga complicadas, cursos y libros. Todo eso ayuda hasta que se vuelve tu vida, de otra forma es otra caja en la que nos metemos.

El amor propio, es el camino para comprender, conectar, comunicarte con el amor que mueve al universo, sólo velo así. Imagina un torrente de energía divina, fuerte, potente, con inteligencia y uno quiere entrar con una energía más baja, inestable y cargado de cosas; simplemente te va a sacar y generar un contraste que te puede lastimar.

Justo así nos sucede, si tu amor propio (amarte realmente) no está bien es lógico que el amor incondicional del que habla el new age, del que han hablado por siempre los sabios nos parezca tan raro, lejano, súper difícil de alcanzar. Es como dejar quien eres para acceder; un poco es así uno tiene que trabajar en su ingeniería propia, conocerse, arreglarse, dejar ir lo que no te sirve y amarse total e incondicionalmente. Sólo así uno puede comprender, lo que el torrente ofrece.

El único a cargo de tu experiencia eres tú. No necesitas seguir ningún paso, esos son los que se han descubierto hasta ahora. Usa tu experiencia, examínate y establece tus pasos a seguir.

En cuanto al otro, el prójimo, el mundo… ese que sientes que te observa. Bueno, ahí estará siempre somos unos a otros partes importantes de nuestra experiencia sin embargo, es necesario que nos desatemos los nudos que hemos creado entre nosotros. Sólo esta reflexión, si tu te fallas, te haces menos, te dices menso o tonta, si crees que no puedes, si te juzgas y reclamas, si te dices mentiras, si te haces daño con acciones, palabras, rutina. ¿No es injusto que pidamos al otro que sea completamente perfecto? ¿que no nos reclame? ¿que no tema? ¿que no engañe?. Es completamente humano, mientras nosotros nos lo sigamos haciendo a nosotros mismos pues estamos dejando que el otro sea eso que no somos para nosotros en primer lugar.

Es doloroso darte cuenta de tus acciones infantiles, sí; pero también es retomar poder sobre la existencia propia y el otro entonces es un maestro que te enseña “eso” que te haces y ni cuenta te das, lo ves, lo tomas y lo integras. Eso es parte de amarte, darte cuenta y cambiar el rumbo.

Daniela Flores

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