Moneda Emocional

Hay veces que no tenemos la moneda emocional para estar ahí para el otro, al menos no como quisiéramos o como creemos que se nos espera.

Sólo nos queda la moneda emocional, para mantenernos en vida y sacarnos adelante.

Es un concepto tan poco aceptado, la idea de amar al otro es dar aún lo que no nos damos a nosotros mismos. Sin embargo, si no tienes para darlo te estás quitando a ti y eventualmente recolectaras los intereses que este esfuerzo te está tomando.

Claro, esto es “egoísta”, va en contra de nuestro sistema, de como formamos relaciones, como los padres cuidan a sus hijos, etc. ¡Sí!, pero el cambio se tiene que hacer si no seguiremos activando el ciclo de relaciones condicionadas con amores aprisionados.

Sólo digo, ve en donde está el mundo. Ser feliz es para muchos una utopía, algo que se ve lejano, algo que siempre tiene la misma distancia de su realidad. Algunos creen que ser feliz es una mentira, otros que es por momentos, otros que es resultado de algo que la provoca, y algunos otros que se atreven a tomarla se vuelven unos engreídos egoístas para el resto.

Somos una sociedad enferma, triste, enojada, nerviosa, ansiosa. Y lo peor es que nos atamos unos a los otros, es como un fango y quién se atreva a levantarse es juzgado.

Una vez en terapia, mi doctora me dijo: “¿Por qué te cuesta tanto aceptar sentirte bien, ser feliz?”.

Le contesté: “Me siento culpable, porque tengo una vida que me gusta, tranquila y mucha gente no la tiene, está triste y siento que me estoy engañando; porque mi vida no es perfecta, pero me gusta en este momento”.

Me contestó: “Dani, pero tu haz hecho el trabajo para sentirte así, ¿recuerdas?”

Y es verdad, esa culpa es colectiva, es ser desleal al sistema familiar aún cuando ese sistema no sea sano. También es una forma en la que me ponía el pie con singular alegría, por qué estaba acostumbrada a no tomar para mi.

Nos toca amarnos, ser padres de nuestro niño interno que se asusta fácilmente. Es la edad del niño cuando algo te dió miedo y tu burbuja rosa se rompió, comenzaste a dudar de tu tranquilidad, de tu pertenencia, de tu abundancia. Es ese momento, es ese niño el que se activa cuando tienes miedo y ese es el que hay que atender, como adulto que eres.

Amarnos incondicionalmente, con la libertad que antes nadie nos amó, sin las expectativas, juicios; sin moneda de cambio. Nos tocó a nosotros adultos hacer este cambio de mentalidad y no es divertido.

Desmantelar la idea mediática del amor, inclusive de como te enseñaron a amar es de los trabajos más fuertes y dolorosas por quitar; por que es quién tu eres o al menos eso crees.

Así, que ve dentro. Pide ayuda a tu universo, susúrrale “necesito ayuda”, pide un cambio de perspectiva, apoyo, valentía, ideas, recursos, pide que te permitan creer. Abraza a tu niño interno.

Recuerda, que cada quién está librando su propia batalla, aún cuando parezca un día de campo; bueno, tal vez, si lo sea. Recuerda, no sabemos de donde viene o a donde va.

Recomiendo ampliamente este libro: “LA MAESTRÍA DEL AMOR”

 

Daniela Flores

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