Tormenta, señal de cambio.

Lo que sientes como tu vida rompiéndose, es un cambio. Uno que consciente o inconscientemente decidiste. Entre más consciente eres lo puedes leer más no controlar.

Advertencia: poder leerlo no significa que no duela, que sabes todo el tiempo que pasa, ni tampoco que todo va a ser una línea recta. Por que eso no existe, la línea recta en la vida no existe, vas a sentir por que eres ser humano; creo que sólo dejas de perder el tiempo buscando culpables y te pones a chambear en tu vida.

Imagina una mudanza, quitas todo para poder moverlo de lugar. Tal vez tu estilo sea nómada, tal vez solo te lleves tu maleta con ropa, tal vez sólo lo que traes puesto, tal vez tiene la estampita 1 de cuando eras niño.

Sea cual sea lo que tengas que cambiar, tienes que desordenar todo para volverlo a ordenar.

Sólo te invito a considerar:

El esfuerzo de llevarte todo es necesario, si realmente lo necesitas felicidades, pero tal vez algunas partes ya no van, otras se pueden adaptar y otras las encontrarás en el nuevo lugar.

Tal vez, no necesitas que todo se vea igual, tal vez un cambio es justo lo que necesitas.

Tal vez, tienes miedo a que lo real se evapore. Créeme lo real siempre está, lo más bonito es que crece contigo. Como el amor, crece, se transforma y sigue siendo amor.

Tal vez, es sólo esos dos o tres cuartos que antes tenías separados que ahora se vuelvan un living sin paredes.

Tal vez, decides que te mudas a las montañas y la mitad de tu armario pues no será útil.

Tal vez, no tengas que seguir guardando las cosas como tu tatarabuelo lo hacía, tal vez crees tu propio sistema.

Tal vez, le des un nuevo uso a las reliquias familiares uno que no te ocupe espacio más bien que lo enriquezca.

La vida se siente una tormenta cuando cambia, por que ninguna mudanza es limpia, lleva su desorden, depuración y tu trabajo en cada etapa.

Tu vida, te está pidiendo eso.

Ahora iré a mi, por que es desde el único lugar que puedo hablar. Durante la tormenta, descubrí que soy fuerte. También, el valor de la constancia que estaba guardado en una caja abajo de la comodidad. Descubrí, otra versión mía que ya no podía seguir creciendo ahí, por eso la tormenta fue fuerte.

Descubrí la fortaleza de mi corazón, es valiente no aferrado como comúnmente pensamos. Perdona fácilmente, sigue danzando, es un guerrero que no mata pero lucha, nunca había conocido algo así.

Lo más fuerte: descubrí que la tormenta fue un regalo, que movió toda mi vida como yo la conocía y me regaló a mi. Me enseñó, el verdadero significado de la tormenta, el valor del cambio y de crecer (no era mi cosa favorita).

Las tormentas. No me voy a desgastar persiguiéndolas, me gustan los días soleados pero tampoco voy a correr de ellas. Estoy aprendiendo a vivir con el ritmo del universo, creador de tormentas y días soleados de marea baja. Al igual de lloviznas que te refrescan,  días nublados que te advierten, días soleados que te piden sombra.

Espero que sin importar el tamaño de tu tormenta, encuentras la paz al centro para disfrutar de la lluvia que te limpia, del trueno que te celebra y el consuelo de lo que deja de ser como lo conocías. Encuentra tu fortaleza, yo la encontré en el amor, aquí en el centro de mi pecho.

Daniela Flores

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