Elegimos hacer las cosas diferentes cuando logras conectar con un punto delante de lo que tu razón ha podido, es decir conectaste con tu consciencia. Es ahí donde elegimos el cambio. Claro, es necesario darle el voto de confianza a esa voz que sabe sin que sepamos como sabe, ni como llegar ahí y algunas veces con la duda sobre si es real o no.
Caminamos el cambio desde donde estamos, con las herramientas que conocemos y a manera que avanzamos la constancia se hace presente. Porque claro, uno no ve lo mismo sentado, que de pie ni mucho menos cinco pasos después.
Nos descubrimos logrando aquello que creíamos que no éramos capaces y ganamos un nuevo conocimiento sobre nosotros mismos. Con este nuevo saber la confianza en nosotros crece, se atreve a desafiar y cuestionar lo que conocíamos como nosotros.
Tu nueva versión le dice, ¿ves como creías que eso era imposible?, ahora lo hago a diario. Entonces, comenzamos a darle un voto de confianza a nuestra consciencia. Esta amorosamente nos guía a cuestionarnos sobre lo que realmente somos. Un día, así sin más actúas desde tu nuevo yo y el anterior, el imposibilitado a lo que hoy te es posible lo logra ver, completamente separado a tu yo actual.
Permítete identificar tus viejas versiones, separa tu presente de ellas, deja que jueguen con muñecas mientras tu juegas con con otras cosas. Somos una sociedad que no permite la expansión de la consciencia porque no podemos fotografiarla o medirla, ni exponerla. Nadie puede entrar en ti y decirte mira aquí está el switch, solo te pueden decir como se ve o como hicieron para encontrar el suyo. Que es lo que te venden en los cursos, retiros, sanaciones y demás. Te guían a través de su experiencia, pero al final el voto de confianza en ti, es el más importante, el único que vale.
La última palabra, ese punto de inflexión, ese segundo donde eliges ahí solo estás tú con la fuerza de la creación. Permitir el cambio, requiere compasión a nuestra inmadurez, reconocer que elegimos crecer, requiere quitar todas esas cajas de imposibles, de nos, de después, de yo no, de no merezco porque no he trabajado tanto como o no he sido tan bueno como tal y hacer espacio a los síes, a los posibles, a los merezco, a la abundancia, a la creación, al descanso, a la renovación, a la salud, a la claridad.
Porque por mucho que uno mande luz, tome la pastilla o vaya a terapia déjame decirte que el único que puede acomodar nuestras cajas de obscuridad somos nosotros. Dejar de posponer las mudanzas de nuestros errores y dejarlos ir, verlos, tomar la lección sí aquí me equivoque que requiero para hacerlo mejor, ¿desde dónde creé esto?, ¿es una creencia prestada?, ¿desde el miedo?, ¿me sigue sirviendo?, ¿quiero seguir creando desde ahí?, ¿ahora desde donde puedo crear?. Todas esas preguntas son respondidas por la consciencia, solo tenemos que darle espacio para responderlas. Porque si ya tenemos las respuestas pues por mucho que nos dé unas mejores, diremos no eso no es cierto.
Entiendo esa sensación de pesadez, de flojera, de mejor sigo así porque mover todo se siente a muy peligroso. Solo te digo, ¿qué más peligroso que seguir sobreviviendo por otros 10 o 20 o 30 años?. El sistema de supervivencia nos dice esto se va a acabar. Luego llega el fin de semana desahogamos, nos vamos de vacaciones o algo bueno pasa y dices uf ya se acabó pero en realidad solo es un ciclo que comienza de nuevo. Párate un segundo y ve tu vida para atrás, apoco no llevas ya un tiempo en esa rueda de supervivencia, esperando que un día el destino, el universo te de un pase para vivir en expansión. Muchos dicen que es dinero, un golpe de suerte, enamorarse pero vas a llegar a ese golpe de suerte con todas tus cajitas y ¿dónde vas a recibir eso que quieres?.
Vas a colocar tus millones sobre la carencia y a donde crees que irán, vas a meter el amor en tu falta de amor propio e inseguridad, vas a meter la salud junto a tus vicios. Te has puesto a pensar que has estado recibiendo un montón, pero no las has visto. Esto me shockeo, la otra vez. Darme cuenta cuanto recibo al mes, salud, amor, abrazos, vida, respiraciones, dinero, ideas y las acomodo con mi escasez, con mi no verlas y valorarlas. De ahí este escrito, todo esto aquí es vida propia.
Y si el salvavidas, el bote, el helicóptero que te ha mandado han sido esas crisis de salud, económicas, las subidas de peso, el dolor de cabeza, algo que le pasó a alguien que quieres, a alguien que no pudo parar. Y si, esas noches de desvelo deseando otra cosa son ese momento donde tu consciencia te dice hay más para ti. Y si, ya está ahí la salida y aceptas que no has querido tomarla porque quieres con todas las ganas tener la razón. Ganar, demostrar que lo que has estado haciéndote es porque la vida así te ha dado las cartas. Y es que aún en personas qeu no creen en el destino este pensamiento está presente.
Mi teoría, es que somos más manejables creyendo que la vida es injusta y no tenemos ni voz, ni voto en ella. Yo inclusive me ponía el pretexto de los niños en guerra, ya saben el si podemos elegir entonces porque un niño elegiría una guerra, que cruel era conmigo, con ellos. Los usaba de pretexto para aceptar las malas elecciones que había hecho. Hasta que un día se me mostró su campo de elección es pequeño y aún así ríen, disfrutan, juegan y esperan lo mejor. Yo libre con un campo de elección grande, llena de cajas de pretextos y usándolo a ellos o las experiencias de alguien más para justificar mi falta de acción sobre mi vida, sobre lo que a mi me tocó.
O sea no estaba haciendo mi chamba quería cambiar el carril del otro, de los niños, de mis padres, de mi familia, de quiene se pusiera enfrente, sin siquiera haber tocado el mío. Solo estaba haciendo el trabajo mínimo, así que lloré obvio, lo acepté y ahora esa es una fuerza. Este es mi carril, con mis recursos que puedo crear con todo esto que la vida me da.
En serio, haz el cambio el que hoy. Ese que ya sabes que tienes que hacer, síguelo, aliméntalo, constrúyelo, adécualo. Vive tu vida, así bonito hoy, deja lo de mañana para mañana y lo de ayer en el ayer. Créeme todo eso te llevo a que hoy o mañana o en 10 años elijas mejor y todo eso al crecimiento de tu alma. A que tengas recursos cuando la vida te los pida, que puedas dar fácilmente y libre, tanto como recibir los dones de los demás.
Daniela Flores
