Regresar a lo Sútil

Estoy en el cafecito hay un bebé al lado en su carriola mientras sus papás trabajan son las 8:30 am, hace unos ruiditos, está contento lo sé porque no se escucha reclamo en ellos.

Entonces, me saca una sonrisa, me ha distraído completamente para bien, es como si me hablara y entonces se que siento alguna clase de amor por este chiquitín, los niños me provocan eso amor.

Tienen una alegría tan grande a la vida, ya sea el niño de la esquina o este chiquitín que ya se está riendo y platicando, que cosita tan bonita.

Creo que es mi recuerdo de cuando mi sobrino era pequeño, sus balbuceos, que cosa tan bonita nos regalan los niños. Ser felices por existir, claro cuando ya han comido.

Y mi pensamiento fue: ¡ya quiero ser mamá! 😳; pero luego se vino el real, el que me motivó a escribir esto.

Los niños están diseñados para que los protejamos, para que los amemos sean nuestros o no, para alimentar amor, alegría, para soñar, para crear fantasía, para transformarnos en niños otra vez.

Y como humanidad estamos fallando, nos volvemos poco tolerantes a sus necesidades, a sus sonidos, a sus alegrías como si no fueran importantes y en el camino nos perdemos la lección de conectar con lo sutil de la vida.

Es indispensable regresar a lo sutil, en nosotros y por lo tanto a nuestro alrededor.

Sí, los bebés lloran y el llanto de un bebé desesperado nos brinda la oportunidad de ofrecer contención, ¿qué tan capaz eres? sobre todo cuando ese bebé no es tuyo, que estás más fresco que ese par de padres que no han dormido por noches.

Y entonces, recordamos que los bebés deben de crecer en comunidad, cada que un padre aleja a sus hijos del otro padre y hay una comunidad que soporta esa decisión estamos rompiendo la vida, estamos creando una hola que eventualmente se volverá un tsunami en el tejido humano.

Poco pensamos en eso, pero nuestras acciones tienen una repercusión en nosotros pero también en los que están por venir y lo más fuerte es que no sabemos que tan directo será, ni por donde, ni como, ni cuando vendrá. Imagina que tus elecciones van acompañadas de perdón, de amor, de aceptación, de rectificación.

Tal vez, al lanzar las olas de amor se rectifican nuestras acciones pasadas, de vidas que no recordamos.

Tal vez, así como la pizca de sal el amor tiene la capacidad de intensificar nuestras acciones amorosas.

Tal vez, tu buena acción sí vale mucho más que elegir compórtate igual que las personas que te han lastimado.

No sé si tendré hijos, pero sí sé, que hay muchos niños en este mundo que merecen una adulta más completa, más amorosa, que se haya perdonado, tejido de nuevo y que elija el amor cada que pueda o rectifique las mentadas de madre en el tráfico hasta que un día ya no las haga.

Daniela Flores

Un comentario

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.