Tengo todas estos poemarios ahí guardados, porque mostrarlos es bastante vulnerable, siempre sale tu psique, tu forma de amar, tus heridas, tus inseguridades.
Y estaba esta voz: ni eres escritora, ni eres buena, ni … y saben se volvió tan repetitiva y monótona que tuve que mirarla, porque es como el mosquito cuando te vas a dormir, tienes que prender la luz, buscarlo y pedirle que salga de la habitación.
La miré y miré, no decía otra cosa, solo hablaba del no y no ofrecía un sí, un movimiento. Entonces busqué el sí, el movimiento y la respuesta es la misma… hazlo, hazlo, hazlo, hazlo hasta que tu sientas que lo eres, hasta que lo viajes, hasta que lo vivas.
No hay más, supongo que me levanté de mi lugar de víctima esperando un salvador que me dijera esto eres y logré en un vistazo verme y decir eso quiero, he trabajado, he sido constante, tengo que crecer y para eso tengo que aceptar que estoy creciendo; así sin estar donde quiero estar porque si no acepto los pasos al destino, pues no comienzo el camino. ¿no? No le doy el valor a los pasos y por lo tanto no tomo la experiencia, la sabiduría, el conocimiento. Sí, ya no hablo solo de los poemarios.
Pero entre más camino en la vida me doy cuenta que el ser humano es todo eso. Que somos un tejido de historias que sucedieron antes que naciéramos y lo que hacemos con nuestras historias es lo que hace ese tejido nuestro.
Apenas vi una entrevista con Dalí y hablaba del hiperrealismo; decía que era una copia de algo que ya existía pero aún cuando el objetivo es que se vea igual siempre la técnica del artista logra colarse en el cuadro.
Pienso que es igual con la vida, todo es único, nos quieren vender que es lo mismo; pero no, siempre que esté involucrada la vida nada es igual aunque sea un grado, un color, una pincelada, una nota, un beso, un adiós, un hola… cambia las historias.
Acá hay un deseo que no había antes de ser recibida sin estar terminada, supongo que esta plenitud continua mezclada con la vida diaria ya me es suficiente para ser vista.
¿Te ha pasado? que logras sentir esta fuerza para aventarte a lo que antes era un vacío pero en ti ya creció algo que te dice: ¡vas!.
Pues ahí estoy, no voy a rendirme a lo que quiero; por fin dejé de preguntar si lo merezco, si es eso para mi.
Así que cuando llegue el momento de madurez y tienes que caerte del árbol pues hay que soltarse de la rama, solo así sabemos a que se llega al siguiente paso. Más me digo esto a mi que a ti, siento como me estoy soltando de la rama día tras día y ahora comienza el camino como fruta y ya no fruto de.
¡Ya sé! parecería que uno lo vive una vez y ya pero a mi me pasa continuamente, que aprendo algo que no sabía, que no sabía y me encuentro en el lugar del LOCO, la carta del tarot, que es joven, que aprende de dar el paso a lo que no conoce y así aprende y avanza.
Daniela Flores

A veces de tanto darle vueltas no nos atrevemos a decir y mostrar lo lo que pensamos. Si tienes poemas y te apetece publicarlos por qué no?. Los echas a volar y tal vez con ellos vueles tú y de eso.se trata. Tu vida sólo es tuya.
Buen día
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Tan cierto, un abrazo.
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