Post de Insta…
Una señora, en el súper:
-¿y es tu cabello?,
-sí
-¿y así es?
– sí, es que mi bisabuelo era negrito (así me evitó las preguntas como ¿y de donde eres?, ¿pero tu mamá es china?, ¿y tu papá? ¿y así de Chino?)
-bueno, no importa, está muy bonito. Un poco apenada por no saber que o cómo contestar a eso.
Y me di cuenta que yo ya no lo veo así, ya no es algo a diluir, me siento orgullosa de mis rasgos heredados.
Sí, la señora me sirvió de espejo para esa adolescente que ya no se siente menos por no ser más blanca, más lacia y con perfil griego, me gusta mi cabello😻 .
Porque aparte su interacción fue con cariño, se tomó un tiempo para decirme que le gustaba mi cabello pero como yo y muchos en este país y el mundo no sabemos cómo acomodar otras etnias, enfermedades y discapacidades.
Nos falta roce, vernos de frente sin ese pudor del supuesto respeto. Solo aceptar la diferencia del otro y para mi solo funciona viéndola.
Por otro lado, sí, te toca trabajar a ti esos ganchos 🪝 y el otro es un espejo, aceptarlos, verlos y trabajarlos.
Y wow, cuánto camino recorrido respecto a esto. En serio era un tema que vivía en silencio en mi, como un malware que con una buena actualización deja de correr en ti.
Y debo confesar mi ex me ayudó un montón con esto de sentirme guapa con mi cabello, mi cuerpo, mi todo ☺️ así que se toma y se agradece la lección, como que abrió el libro y ya luego yo lo seguí leyendo sola. Se agradece el maestro, se toma la lección y se deja ir; también aprendí esto.
No desechen la lección por el salón, el maestro, los compañeros, el método de aprendizaje o la tira de materias, si te sirvió, te sirvió y es tuya, así como tus conocimientos no son de la universidad, ni del maestro tal; son completamente tuyos.
Cero me enojé con la señora, porque yo como ella quise diluirlo, quise ser lacia, quise operarme la nariz, quise aclarar mi piel… me sentía demasiado costeña para la ciudad. Sí, esa era la sensación.
Lo que más he tenido que reescribir es mi valor propio, sabes el que cada uno tiene solo por haber nacido. Antes de cómo te ves, de lo que tienes, sabes, a donde has ido, con quien vives o que descendencia tienes.
Ese que es tuyo y nadie te puede quitar o diluir, ese desde donde nace todo lo que aportas a la existencia.
Ese del que aprendí a dudar, porque miedo a ser confiada porque es ser arrogante, es narcisista, es egoísta.
Hoy se que no, que dar espacio a la duda es permitir que cualquier cosa se estacione en tu energía y hasta se quede a vivir ahí pensando que es su casa, que está bien, que eso es ser sencilla.
Le tenemos mucho miedo al amor, corrijo, le tenía mucho miedo al amor, sí, al amor propio; creía que si me tomaba completa no habría espacio para nadie más. Pero en realidad era una defensa para no enfrentarme a todo esto que traía interiorizado como mío.
Y es que el amor es una fuerza salvaje, dulce y no se detiene; amarte es rudo con las partes donde no te amas y fortalece las que sí te benefician.
Imagina si vienes de dudar de ti, de miedo, de ansiedad, de comer de más, de falta de salud claro que el amor propio es rudo, es todo menos “amor”; es restrictivo, te confronta, te hace ver eso que no quieres un día a mitad de la noche.
En mi, fue sanando lo que ya estaba a la vista, lo fue fortaleciendo, aún así hay partes más profundas que he estado sintiendo, amando, respirando, llevando a terapia que me han llevado años llegar ahí.
Una de ellas es mi valor propio, realmente sentirme valiosa por ser hija de Dios. Así sin más, toda yo cuerpo, mente, espíritu, sentimientos, historia, todo lo que conlleva una existencia.
Y que difícil ha sido, quitar todas las ideas, actitudes, historias, lealtades, etc. es un trabajo completo es el trabajo de mi vida hasta ahora.
Siento que es un capítulo que está llegando a su fin, sabes como que ya no es lo primordial, pero que necesario ha sido.
Aprender a tejerme sin esconder lo rudo, lo bonito, lo no tocado, lo maltratado ha sido una lección hermosa. Ha sido dejarme enseñar como verme con amor.
Daniela 🫶
