A Mitad de una Calle en Madrid

“El último día me pareció más largo que ninguno. Es como si la vida, mi vida, se hubiera esfumado en las últimas veinticuatro horas y ahora sólo me quedará muerte.” Fue lo primero que me escuché decirle al detective que me interrogaba, mientras podía sentir el metal frío de las esposas que me ataban a esa cama de hospital donde me encontraba. ¿Intacta?, no lo sé. ¿Viva?, sí, definitivamente viva.

Tan frías como el piso contra el que hace unas horas me tenía tirada. Salió de un rincón, no lo vi venir, me había levantado la falda, podía sentir su carne caliente contra mi. La asfixia que me provocaba el aliento tibio que emanaba de su boca paseándose libremente por mi pecho, me dejó paralizada. Su sonrisa burlona me hizo reaccionar, mis músculos se pudieron mover y mi instinto de supervivencia me dio claridad. Sin dudar le clavé mis tijeritas de bordado en el lado derecho de su vientre, justo en el hígado. Ahí estaba yo, bañada en sangre y desnuda con la ropa desgarrada a mitad de una calle en Madrid.

Daniela Flores

Microrrelato negro de 150 palabras para concurso en línea 27/09/2021. Tenías que comenzar con la primera frase.

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